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Conoce tu tipo de piel y llénala de amor con OPB

una imagen de un rostro mostrando cómo conocer tu tipo de piel y darle amor

Identifica tu tipo de piel y dale el mejor cuidado

Si alguna vez has probado un producto de skincare y no ha funcionado como esperabas, puede ser porque no es el adecuado para tu tipo de piel.

Cada piel es única y necesita cuidados específicos para mantenerse sana, hidratada y radiante.

No se trata solo de seguir tendencias, sino de escuchar lo que tu piel realmente necesita.

Te ayudamos a descubrir qué tipo de piel tienes y cómo puedes darle el amor que merece.

¡Toma nota y prepárate para lucir una piel espectacular con OnPost Beauty!

1. Piel normal: El equilibrio perfecto

Si sientes que tu piel ni se reseca ni se engrasa demasiado, felicidades, tienes una piel normal.

Este tipo de piel es el equilibrio ideal entre hidratación y producción de sebo, lo que la hace ver saludable y radiante sin mayores complicaciones.

La piel normal suele tener poros pequeños, una textura uniforme y una buena tolerancia a diferentes productos.

Aunque no suele ser propensa a brotes de acné ni a irritaciones, es importante mantener una rutina básica para que se conserve en perfecto estado.

Cuidados básicos:

  • Limpieza: Usa un gel limpiador suave dos veces al día para eliminar impurezas sin alterar la barrera cutánea.

  • Hidratación: Aplica una crema ligera que mantenga la piel humectada sin generar exceso de grasa.

  • Protección solar: Nunca olvides el protector solar, ya que previene el envejecimiento prematuro y protege contra daños solares.

  • Exfoliación: Una vez a la semana, utiliza un exfoliante suave para renovar la piel y mantener su luminosidad.

2. Piel grasa: Controla el brillo

La piel grasa se caracteriza por una producción excesiva de sebo, lo que provoca brillo en la zona T (frente, nariz y barbilla) y una mayor propensión al acné.

Aunque pueda parecer desafiante, la piel grasa tiene una gran ventaja: tiende a envejecer más lentamente, ya que la hidratación natural evita la aparición prematura de arrugas.

Para mantener la piel grasa bajo control, es importante elegir productos que regulen la producción de grasa sin deshidratarla.

Cuidados básicos:

  • Limpieza profunda: Opta por limpiadores con ácido salicílico o tea tree para mantener los poros libres de impurezas y prevenir brotes.

  • Hidratación ligera: Usa hidratantes en gel o a base de agua que aporten hidratación sin obstruir los poros.

  • Protección solar oil-free: Evita protectores solares con texturas pesadas y prefiere aquellos en formato gel o matificante.

  • Mascarillas de arcilla: Aplica una vez a la semana una mascarilla de arcilla verde para absorber el exceso de grasa.

3. Piel seca: Un hidratación intensa

La piel seca se caracteriza por una falta de hidratación que puede provocar descamación, tirantez y una apariencia apagada.

Este tipo de piel necesita un extra de cuidado para mantener su elasticidad y luminosidad.

La clave para la piel seca es proporcionarle ingredientes humectantes y emolientes que refuercen la barrera cutánea y eviten la pérdida de agua.

Cuidados básicos:

  • Limpieza suave: Utiliza limpiadores en crema o con fórmulas hidratantes para evitar la sensación de sequedad.

  • Hidratación profunda: Aplica un suero con ácido hialurónico antes de la crema hidratante para potenciar la retención de agua en la piel.

  • Protección solar hidratante: Prefiere protectores solares con ingredientes humectantes como glicerina o aloe vera.

  • Uso de aceites naturales: Agrega aceites como el de rosa mosqueta o jojoba a tu rutina nocturna para una hidratación extra.

4. Piel mixta: El reto del balance

La piel mixta es un tipo de piel que combina zonas grasas (generalmente en la frente, nariz y barbilla) con áreas más secas en las mejillas.

Esto hace que encontrar los productos adecuados sea un verdadero reto.

Para cuidar la piel mixta, es importante utilizar productos que equilibren ambas necesidades sin resecar ni aportar demasiada grasa.

Cuidados básicos:

  • Limpieza suave pero efectiva: Usa limpiadores con ingredientes equilibrantes como el ácido láctico.

  • Hidratación en capas: Aplica productos más ligeros en la zona T y cremas más nutritivas en las mejillas.

  • Protección solar: No descuides el protector solar y opta por versiones ligeras que no obstruyan los poros.

  • Mascarillas multimasking: Utiliza mascarillas diferentes según la necesidad de cada zona del rostro.

5. Piel sensible: Mucha calma y protección

Si notas que tu piel se irrita con facilidad, se enrojece o reacciona negativamente a muchos productos, es probable que tengas piel sensible.

Este tipo de piel tiende a ser más reactiva a factores ambientales como el clima, la contaminación o ciertos ingredientes en los productos de belleza.

Para evitar irritaciones y mantener tu piel equilibrada, es fundamental elegir productos con fórmulas suaves y sin fragancias.

La clave es fortalecer la barrera cutánea y reducir la inflamación.

Cuidados básicos:

  • Limpieza ultra suave: Usa limpiadores sin sulfatos ni alcohol para evitar la irritación. Opta por aguas micelares o leches limpiadoras.
  • Hidratación calmante: Prefiere cremas con ingredientes como aloe vera, centella asiática o niacinamida, que ayudan a reducir la inflamación.
  • Protección solar obligatoria: La piel sensible es más vulnerable al daño solar, por lo que debes elegir un protector con filtros físicos como el óxido de zinc.
  • Evita exfoliaciones agresivas: Si necesitas exfoliar, opta por exfoliantes enzimáticos en lugar de mecánicos o ácidos fuertes.

6. ¿Doble limpieza? Sí y te decimos por qué

No importa tu tipo de piel, la doble limpieza es un paso clave en cualquier rutina de skincare.

Este método consiste en limpiar la piel en dos fases para asegurarte de eliminar impurezas de manera efectiva sin dañarla.

El primer paso es usar un limpiador en aceite o bálsamo para disolver maquillaje, protector solar y exceso de sebo.

 Luego, se emplea un limpiador a base de agua (gel o espuma) para eliminar las impurezas restantes y preparar la piel para la hidratación.

Beneficios de la doble limpieza:

  • Remueve profundamente el maquillaje y residuos de contaminación.
  • Previene la obstrucción de los poros y la formación de brotes.
  • Prepara la piel para absorber mejor los productos de tratamiento.
  • Mantiene el equilibrio de la barrera cutánea.

Si usas protector solar a diario (¡y deberías hacerlo!), la doble limpieza es tu mejor aliada para asegurarte de retirar todos los residuos al final del día.

7. Exfoliación: Clave para una piel renovada

La exfoliación es un paso esencial para eliminar células muertas y mejorar la textura de la piel.

Sin embargo, no todas las pieles necesitan el mismo tipo de exfoliación ni la misma frecuencia.

Existen dos tipos principales de exfoliantes:

  • Mecánicos: Contienen partículas que eliminan las células muertas de forma física. Son ideales para pieles normales o grasas, pero pueden ser agresivos para pieles sensibles.
  • Químicos: Utilizan ácidos como el glicólico, láctico o salicílico para disolver las células muertas sin fricción. Son más efectivos para mejorar la luminosidad y el tono de la piel.

Recomendaciones según tu tipo de piel:

  • Piel seca o sensible: Exfoliación química con ácidos suaves (láctico o mandélico) 1 vez a la semana.
  • Piel grasa o mixta: Exfoliación química con ácido salicílico o exfoliante mecánico 2 veces a la semana.
  • Piel normal: Puede exfoliarse de 1 a 2 veces por semana con cualquier tipo de exfoliante.

Recuerda: ¡Menos es más!

No exageres con la exfoliación, ya que podrías debilitar la barrera cutánea y causar irritaciones.

8. Hidratación: el secreto para una piel saludable

Muchas veces se cree que solo la piel seca necesita hidratación, pero la verdad es que todas las pieles deben mantenerse hidratadas para estar sanas.

La hidratación es clave para prevenir arrugas, mantener la elasticidad y dar luminosidad al rostro.

Cómo elegir el mejor hidratante según tu tipo de piel:

  • Piel seca: Cremas densas con ceramidas, ácido hialurónico y aceites naturales.
  • Piel grasa: Hidratantes en gel o con textura ligera, preferiblemente con niacinamida y ácido hialurónico.
  • Piel mixta: Hidratantes en emulsión o gel-crema para equilibrar las zonas secas y grasas.
  • Piel sensible: Cremas con ingredientes calmantes como avena, alantoína o centella asiática.

La hidratación no solo se trata de aplicar crema; también puedes potenciarla con sueros, mascarillas hidratantes y hasta brumas refrescantes durante el día.

9. Protección solar: Tu mejor defensa contra el envejecimiento

El sol es el principal factor de envejecimiento prematuro, por lo que el protector solar es un producto que jamás debe faltar en tu rutina.

Incluso si no sales de casa, la luz azul de las pantallas también puede afectar tu piel.

Para que el protector solar sea realmente efectivo, debes aplicarlo todos los días y reaplicarlo cada 2-3 horas si estás al aire libre.

Cómo elegir el mejor protector solar:

  • Piel grasa o mixta: Protectores solares oil-free con acabado mate.
  • Piel seca: Fórmulas hidratantes con ingredientes como ácido hialurónico.
  • Piel sensible: Protectores con filtros físicos (óxido de zinc o dióxido de titanio) para evitar irritaciones.

Tips para una aplicación correcta:

  • Usa al menos dos dedos de protector para el rostro y cuello.
  • No olvides las orejas, el cuello y el dorso de las manos.
  • Si usas maquillaje, reaplica con un protector solar en polvo o en bruma.

El protector solar es tu mejor inversión en el cuidado de la piel.

¡Proteger hoy significa una piel joven y sana en el futuro!

10. Crea una rutina de skincare efectiva para tu piel

Ahora que conoces tu tipo de piel y sus necesidades, es momento de armar una rutina efectiva.

Una buena rutina de skincare no necesita ser complicada; lo importante es elegir productos adecuados y ser constante.

Rutina básica para cualquier tipo de piel:

Mañana:

  1. Limpieza: Un limpiador suave según tu tipo de piel.
  2. Hidratación: Suero o crema hidratante adecuada para ti.
  3. Protección solar: SPF 30 o más, todos los días.

Noche:

  1. Doble limpieza: Aceite/bálsamo + limpiador acuoso.
  2. Tratamiento: Sérums según tus necesidades (ácido hialurónico, niacinamida, retinol, etc.).
  3. Hidratación: Crema nutritiva o mascarilla nocturna.

Extras:

  • Exfoliación 1-2 veces por semana.
  • Mascarillas según las necesidades de tu piel.

Conociendo tu tipo de piel, cuídala con todo el amor

Conocer tu tipo de piel es el primer paso para darle los mejores cuidados.

Ahora que sabes cómo identificarla y qué necesita, pon en práctica estos consejos y luce una piel espectacular todos los días.

No olvides que la paciencia y la constancia son clave en el cuidado de la piel.

Ven a nuestras sucursales de OPB y cuida de ti con un servicio único.

¡Tu piel te lo agradecerá!💖

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